La muñeca viajera
Curaduría: Alfonsina Martínez y Joel Butler Fernández
Museografía: Leticia Moronta
Coordinación: Joel Butler Fernández
Lugares:
Centro León (diciembre 2016 – febrero 2017), Santiago de los Caballeros, República Dominicana.
Blue Mall (junio – julio 2017), Santo Domingo, República Dominicana.
Una selección de muñecas de la colección, donada en 2001 al Centro León por Rosa Tavares de Cabral, se complementa con piezas facilitadas en calidad de préstamo temporal por Julia Amelia Cabral de Thomén y otros coleccionistas.
La presencia de las muñecas se remonta a épocas prehistóricas. No se puede determinar con exactitud sus orígenes, pero se sabe que esta tradición nació en la civilización egipcia. Han existido en todas las culturas, un palo con hojas podía ser una muñeca. Algunas veces tenían una función ritual: en el mundo precolombino, por ejemplo, los muertos eran enterrados con muñecas, y en el mundo romano representaban a los antepasados. Sin embargo, la muñeca como la conocemos hoy, surge hacia los siglos XVII y XVIII, aunque se comienza a documentar su presencia en la historia a partir de este último.
En el siglo XVIII los franceses crearon la fashion doll, que también llamaban poupée doll. Modelos con una silueta femenina más marcada, con busto y cadera que se empezaron a fabricar para reproducir los diseños de ropa en las vidrieras de las grandes casas de moda parisinas. Estas muñecas, más fashion si se quiere, representaban a una señorita. Su aparición causó tanto efecto social, que empezó su producción a gran escala para ser vendidas para niñas. Surgió también una revista de la época (Journal de Poupée), donde se enseñaba a vestirlas y a diseñarles ropa.
En el siglo XIX se produjo la gran explosión de la muñeca, que se comenzó a producir a escala industrial. Se realizaban en una sola pieza el busto y la cabeza, a veces también las manos y los pies. Los principales focos de producción eran Francia y Alemania, países enfrentados en el mercado de juguetes del mismo modo en que ocurría en la política, la guerra y la economía.
Ya en el siglo XX la muñeca ingresó en el mercado de Estados Unidos y, en especial, Hollywood. Uno de los primeros hitos norteamericanos en este campo fue la Shirley Temple, una muñeca que representaba a la niña mimada de la industria del cine. Con los años, los modelos estaban a la orden del día según las estrellas que surgían. Pasaron muchos años para que el mercado se orientara a los distintos modelos de Barbie.



